¿Combate contra el machismo o más de lo mismo?

Nos parece interesante lo que hace Elisabeth Badinter en el capítulo III “El hombre engendra al hombre” de su libro “La identidad masculina”, en lo que respecta a su combate contra el machismo, ya que aquí lo hace desde la lógica interna de este, desarrollando un análisis de sus aspectos perjudiciales para los propios hombres, y tiene la gracia de que no necesita decirlo explícitamente sino hasta el final del capítulo, ya que logra que toda la información y los hechos que va analizando hablen por sí solos a modo de que el lector vaya notando cómo la cultura machista no sólo perjudica a las mujeres, sino también a los hombres, los que supuestamente deberían ser del todo beneficiados con esto (como suele entenderse sin mayor cuestionamiento).
Nosotros como grupo, por una parte compartimos esta idea de que los hombres también son perjudicados con el machismo y, para combatirlo, nos parece una buena estrategia poner esto en evidencia como lo hace Badinter, sin embargo, por otra parte creemos que al poner demasiado énfasis en esta idea mencionando tan poco lo tanto más perjudicial que es para las mujeres, es caer en más de lo mismo: los hombres siguen siendo el centro de atención y preocupación, además de que las formas de cambio al respecto estarían siendo pensadas en función del sexo masculino, excluyendo parcial o completamente al sexo femenino, nuevamente.
Por último, reparamos que Bandinter naturaliza el concepto de “masculinidad” más allá de la condición orgánica de ésta, lo cual se evidencia al finalizar este capítulo con la frase “La nueva masculinidad se parecerá muy poco a la antigua, pero no por ello dejará de existir con su propia fuerza y con su propia fragilidad”. Sería aceptable para nosotros naturalizar las diferencias orgánicas entre ambos sexos, pero en ningún caso hacer eso mismo con diferencias de género, ya que no se puede probar que el hecho de que existan no sea algo meramente cultural. Nosotros creemos que la existencia de diferencias de género, sean cuales sean (considerando que han cambiado con el tiempo), es algo cultural, pues podrían no existir diferencias, podría haber tal gama de caracteres en hombres, que haría imposible categorizar UNA masculinidad (pues Badinter habla de LA masculinidad), y lo mismo en las mujeres, sería imposible categorizar una feminidad…se terminarían por entremezclar masculinidad y feminidad, perdiendo todo sentido su uso. Por todo lo anterior, nosotros nos preguntamos ¿cómo se puede aplicar una categoría de género masculino a los hombres, y una de género femenino a las mujeres, en la sociedad actual, habiendo tanta variedad de caracteres dentro del grupo de mujeres, y del grupo de hombres? ¿Quién tiene la facultad para decir que dentro de la identidad de una persona se espera que se encuentre la feminidad o  masculinidad? ¿Qué pasa con esa gran cantidad de personas que actualmente no se identifican con ninguna de las dos categorías?

Comentarios

  1. Texto muy claro, ordenado y relevante.

    Yo no diría que Badinter naturaliza el concepto; de hecho desarrolla el hecho de que la identidad de género es cultural. ¿Podríamos decir tal vez que la escencializa?

    Comentario: 2 ptos.
    Preguntas: 2 ptos.
    Formalidad: 2 ptos.

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